TODOS SOMOS ESCRITORES
Cuando asimos como mendigos la vida
recogiendo limpias migajas de instantes,
cuando regalamos o rogamos, distantes,
sin temer un ápice a la última partida...
... somos, nos guste o no, escritores.
Cuando palpitan las palabras en la mente
y rugen cataratas de recuerdos,
cuando no creemos en locos o cuerdos
somos, por encima de todo enigma,
escritores de sueños y paradigmas.
Cuando no nos amedrenta decir,
con la fuerza de un susurro, un NO,
a tanta locura colectiva, somos, así,
a diario, y sin remisión, escritores,
a los que apenas un texto alivia.
Y cuando nos falta esa palabra,
precisa, aguda, obvia y candente
para expresar, a veces, cierto dolores
y ocasionales e indescriptibles alegrías,
somos y seremos, a pesar de todo, escritores,
porque cada trazo lo hacemos a fuego,
como a fuego, en nosotros, escribe la vida.
Nekovidal 2008 - nekovidal@arteslibres.net
MIGAS DE RECUERDO
Próxima la Navidad,
diciembre frío y soleado.
La mañana de un domingo
hacia Torrox nos marchamos.
Es una gran tradición
para este pueblo axarqueño,
degustar en multitud
un manjar muy torroxeño.
En la mejor compañía
a la explanada asomamos
y alegres como cencerros
con los vecinos brindamos.
Vino dulce del terreno,
uvas passas como miel
y sartenes gigantes
bullendo al sol por doquier.
Es mi recuerdo tan dulce,
de aquel domingo dorado,
que probé por vez primera
las Migas del pueblo hermano.
Haydée Alicia Acosta
(Nerja)
APRECIEMOS EL INSTANTE
A Mila Gil Bautista
Los colores del vino al trasluz
condensan calma y alegría.
Luego, en los labios,
hacen ágil el pensamiento
y locuaz la palabra.
Todo depende del instante.
Ya lo decía el viejo Omar Khayyan.
Miro la copa.
La alzo por ti,
por la vida jubilosa,
que en breve comienzas.
Hoy me siento feliz,
exultante.
Lleno nuevamente la copa.
Disfruto del momento.
Aprecio este instante.
Bebe vino, y te invito,
también a los presentes,
por si el vino nos conduce a una vida serena.
La vida eterna es regalo de Dios.
Yo no soy digno de merecerla.
Los calores del vino despejan incógnitas,
amiga,
infunden inteligencia y voluntad al conocimiento.
Miro la copa,
está vacía.
Un instante separa devoción de la blasfemia.
Llénala y bebamos.
Enojarse no merece la pena.
Ildefonso Gómez Sánchez
(Torre del Mar)
PATRAÑA AZUL
Aplasta la tinta turbia
que discurre por la mente,
y mejorarás la suerte;
sortearás la vil lluvia
que emponzoñaba tu savia;
y hallarás la recompensa
de toda una vida inmensa.
Despójate de ataduras
y aliviarás las torturas,
gozando de mar intensa.
José Guerrero
(Almuñécar)
“VIENE LA NOCHE”
Viene la Noche,
asomándose
en pos de mis espaldas,
con sus manos traicioneras.
¡Grito a la Luz,
abrazando las tinieblas!
Ceguera de murciélago.
¡Crueldad bendita
la Luz,
que quema mi alma!
Grito:
¡Yo!
Responde al tin-ti-ne-o
del agua,
de la cual la sed me ahoga.
¡Yo!
José Marcelo
(Torre del Mar)
LA VERDAD QUE NOS GUARDA
Portador soy de la verdad que me guarda,
aquella que por mí responde
con sabiduría arcana.
Nada de mí le es ajeno, nada.
Conoce incluso mis rincones ocultos.
Cual antorcha que ilumina la mar imprecisa,
abre resplandores allá por donde paso.
Si alguna vez caía es mi torpeza.
Si alguna vez fallé es mi ignorancia.
Pues ella es la que a mi corazón le canta,
la que pone siempre ese matiz
“de tú puedes seguir, ¡levántate y anda!”.
Cuando mis manos tiemblan,
cuando es muda mi boca,
cuando mis lágrimas caen
y me quedo ya sin luz, sin aliento,
ella llega en silencio, y acaricia mi alma,
prende una hoguera en mi pecho
y siento que estrellas me brotan.
Yo no preciso nombrarla
y sé que vosotros tampoco.
Pero su mano invisible, su clama,
nos cubre por igual a todos.
No busco con ello convencerte,
pues qué puedo decir que ya no sepas:
dentro de ti ella vive y sin quererlo
se te anuncia en cada cosa.
Verla o no verla,
sentirla o no sentirla,
la cuestión aquí es si asumes o no tu verdad.
Lo hagas hoy o lo hagas mañana,
ella te espera igual, ella siempre aguarda.
Tómate el tiempo que quieras,
ella se te dio a ti y tú tendrás que aceptarla.
Antonio Quero
(Málaga)
SILENCIO ADENTRO
Silencio adentro,
la quietud, la serenidad,
la calma, el sosiego, la paz.
Silencio adentro,
la ausencia de pensamientos,
emociones, opiniones, juicios y valoraciones.
Silencio adentro,
la pura percepción sin interpretación,
la absoluta receptividad, la contemplación.
Silencio adentro,
la ternura, la dulzura, la amorosidad.
Silencio adentro,
la belleza, la maravilla, la felicidad.
Silencio adentro,
la música callada que con todo resuena,
el espejo que todo lo refleja.
Silencio adentro,
el auténtico ser, más allá de la personalidad,
ese que, aun siéndolo todo, nada es.
Silencio adentro,
el fin de toda lucha, la rendición,
el único poder, la divina unidad.
Silencio adentro,
la armonía la confianza,
la sabiduría más
allá de la pequeña inteligencia personal.
Silencio adentro,
la presencia, la atención, la constancia.
Silencio adentro,
la gloria, la dicha, la divinidad.
Silencio adentro,
lo invisible, lo misterioso,
lo insondable, lo incognoscible,
lo indescifrable.
Silencio adentro,
el vacío vibrando la totalidad.
Silencio adentro,
el relámpago de la intuición,
la experiencia de la verdad,
la sonrisa de la revelación.
Silencio adentro,
la alquimia de la transformación.
Ricardo Sanz
(Nerja)
CUENTA FINAL
Ya has olvidado el color, para ti canela,
de la piel de aquella niña albina.
Ya apenas sabes escuchar el silencio,
menos aun sabes ignorarlo.
Has recorrido demasiados caminos
buscando ansiosos letreros de neón
que te indicaran indolentes la senda
que bien sabes que conduce directa
al Reino de Ninguna Parte.
Deja de alimentar ilusiones huecas,
ningún dios perderá su tiempo contigo.
Pero hoy, al fin, ya has aprendido,
que toda melodía merece ser escuchada.
Nekovidal
(Nerja)